(Poemas) De pequeñas caídas

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© De pequeñas caídas
© Venus Ledezma Azuaje

Poesía. Colección La Cigarra

Foto de portada: Ofelia Torres

Montaje: José Javier Léon

Depósito Legal: N° ZU2021000075
ISBN: 978-980-18-1761-1
Editorial Urgente
www.editorialurgente.com
IG @editorialurgente
TW @editorialurgent
Maracaibo, marzo de 2021


 

Presentación

Por sugerencia de alguien muy querido, inicio este pequeño libro con el cuento del primer texto. Nace, como todos los textos, de uno de mis recuerdos más marcados. Muchísimas veces mi mamá, enfermera, me llevó con ella a su trabajo. En ese tiempo trabajaba en el servicio más bravo del hospital: Emergencias. Tenía la guardia de la noche (más dura todavía). Como hasta las seis de la tarde estaba con ella, y con el resto de las enfermeras y médicos de guardia, allí en recepción. Había un pequeño crucifijo en la pared. Yo, tan chiquita, no entendía por qué los parientes de los que llegaban se quedaban ahí, mirando tanto esa pared. A las seis de la tarde, mi mamá me llevaba al cuarto de descanso. Desde esa hora hasta el día siguiente me prometía a mí misma mantenerme despierta, como ellos: enfermeras y médicos. Todos de vez en cuando iban a verme, descansaban 15 minutos y volvían a su trajín. Yo, mientras tanto, me inventé los mil y un juegos en ese cuartico, y había una ventana en lo alto por donde se oía, cercana la media noche, el coro de ranitas, lo que me terminaba de dormir. Jamás logré cumplir mi promesa. En ese trance, que se me cerraban los ojos, oía ̶ cuando entraban y salían del cuarto ̶ todas las notas de lamentos, quejidos, llantos. Hasta que me dormía. Yo creo que ese recuerdo grabó en mí esta extraña cercanía que siento con la muerte, pero no como una aparición angustiante o tormentosa, sino como una luminosa revelación de la vida. Sea, pues, esta primera pequeña caída un agradecimiento a esos desvelados que cuidaron y curaron.

VLA

 


 

Venus Ledezma Azuaje. Valencia, Carabobo. 1970.

Licenciada en Periodismo y Magíster en Literatura Venezolana por La Universidad del Zulia. Ha incursionado en las artes escénicas como actriz e investigadora en una búsqueda ética poética de lo humano. En ese sentido es referencia importante la obra teatral Final del Juego (1997), movilizado por el cuento homónimo de Julio Cortázar. Más adelante, gana el Concurso de Ensayos sobre Teatro 2018, otorgado por la Compañía Nacional de Teatro, con su ensayo 'Cuerpo metáfora. Reflexión en torno a un lenguaje poético escrito por el cuerpo del actor', en el cual se vierte, en el plano del pensamiento, aquella experiencia emprendida en 1997 alimentada posteriormente con lecturas de poesía y su universo estético. En ese recorrido, logró mención honorífica en la I Bienal Nacional de Literatura 2011, auspiciado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, por su obra literaria 'Esa voz que venía de ella era sangre de mi abuela'. Ha publicado en revistas especializadas en las áreas escénicas, como SituArte y Theatron. Desde 2013 hasta 2018 se desempeñó como jefa de Extensión de la Biblioteca Pública del Zulia 'María Calcaño', espacio en el que desarrolló múltiples eventos relacionados con la literatura, la promoción lectora y del libro en vinculación con las comunidades. Allí nace el Colectivo Poético El Marullo, del que forma parte. Colectivo de voces cuyos recitales se caracterizan por su solidaridad y compromiso con las causas justas. Desde 2019 hasta hoy asume como docente en la Escuela de Teatro 'Inés Laredo' de la Secretaría de Cultural del estado Zulia, donde impulsa la idea de integrar el elemento poético en todo el hacer creador del actor. En la Editorial Urgente tiene publicado Paso de aves (2018)



(Poemas) Muestrario

 
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© Muestrario
© Luis Finol
Poesía. Colección La Cigarra
Foto de portada: Jesús Madueño
Depósito Legal: N° ZU2021000064
ISBN: 978-980-18-1725-3
Editorial Urgente
www.editorialurgente.com
IG @editorialurgente
TW @editorialurgent
Maracaibo, marzo de 2021

 


 

 

 

Luis Manuel Finol Hernández
Maracaibo, 18 de mayo de 1993. Abogado diplomado en Derechos Humanos. Músico, guitarrista, cantautor y líder de bandas de rock lírico y experimental. Tiene
estudios en ingeniería de sonido en Buenos Aires (por concluir). Poeta desde muy temprana edad. Ha participado en grupos de teatro, movimientos ecologistas, voluntariado a favor de los refugiados, entre otras causas sociales.


(Ensayo) La idea de la unidad de Nuestra América en la Carta de Jamaica

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© La idea de la unidad de Nuestra América
en la Carta de Jamaica
© Carmen Bohórquez
Foto de portada: Jesús Madueño
Foto de la autora: Audio Cepeda.

Depósito Legal: ZU2020000156
ISBN: 978-980-18-1317-0
 

La primera edición del artículo apareció en La Carta de Jamaica
en el Siglo XXI. Aproximaciones críticas a un documento
bicentenario, publicado por el Centro Nacional
de Historia, Caracas, 2016, pp. 63-69.

 

Editorial Urgente
www.editorialurgente.com
editorialurgente@gmail.com

Carmen Bohórquez

Licenciada en Filosofía, egresada de La Universidad del Zulia. Cursó la maestría
en Filosofía en la Universidad de Michigan en los EE. UU. y el doctorado en Historia en la universidad La Sorbona, de París. Profesora emérita titular de La Universidad del Zulia y profesora visitante en universidades de Cuba y Salvador. Fue directora de la Escuela de Filosofía de LUZ y coordinó el programa de Maestría en Filosofía. Formó parte de la Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Expedición Revolucionaria de Francisco de Miranda. Desde 2011 durante cuatro años fue Diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela. Fue Coordinadora de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad desde su creación en 2005 hasta el 2017. Ha publicado varios libros en el campo de la filosofía y la historia, entre los que destaca Francisco de Miranda. Precursor de las Independencias de América Latina. Fue distinguida con la orden Francisco de Miranda, en su Primera Clase, otorgada por la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela y la orden Jesús Enrique Lossada, en su Primera Clase.

 


Las obras (fotográficas y pictóricas) fueron expuestas en La Estancia: "Bolívar Imagen y Símbolo Emancipador" (pintura, escultura e instalación) y "Nuestro Bolívar de Cada Día" (fotografía). Octubre 2011.



Por 
José Javier León
Entendemos mejor el dolor que la gloria. En el dolor -humano definitivamente- podemos pensar; en la gloria no; la gloria es irracional; sólo nos es dado admirarla; vería desde lejos, e inalcanzable; ver la gloria -siempre ajena- nos deja sin palabras; nos vuelve cosas y como cosas, insensibles. ¿No nos sembraron el culto a la gloria, las fiestas patrias de la oligarquía?
La gloria es un placer extático. Pasmo, súbito y fugaz. El dolor en cambio, y la tristeza son la certeza del cuerpo en el tiempo, su peso en el mundo. Sabemos por el dolor que estamos vivos. Y si la memoria está viva es precisamente porque duele.

Cuando la historia se convierte en memoria gana cuerpo y presencia. La memoria es el pasado vuelto presente, dolor encarnado; la historia, en cambio, vuelve el tiempo puro espacio. La memoria torna cuerpo el pasado, lo hace tangible, palpable, sensible. La historia no tiene más destino que escribirse y quien [la] escribe queda necesariamente fuera del texto. La historia es externa; la memoria, eterna.



La memoria pide la palabra y se hace con palabras que discurren. Y si no son de aire sino escritas, se desprenden del texto; gravitan. La ráfaga de humanidad no construye cultos ni templos, se queda a ras de vida. Ese desprecio por lo fijo, lo aprovecha el Poder para levantar efigies en piedra o bronce. La memoria oficial borra los cuerpos y su presencia casi humana para imponer el respeto mudo, la imagen vacía de los héroes. La memoria del poder se construye con duros materiales porque su sueño es la petrificación. No hay poder eterno, [vana ilusión], pero el poder sueña la eternidad y la reclama para sí, remedándola en la finitud de la materia.

No cabe duda de que los raptos de humanidad profunda existen y se expresan en las distintas formas que en la cotidianidad asumen las imágenes de los héroes y las heroínas, éstas por cierto hace rato más cerca del pueblo que de la historia oficial. Menos madres votivas que lanzas aguerridas.

Las multiplicadas réplicas copian el gesto heroico, el perfil mayestático, la medalla, la apostura celestial, la mirada y la frente altivas, serenas, infinitas. No importa la calidad del artista o de la obra, el gesto en esencia es el mismo, el cuerpo se yergue vigoroso y el pecho ostenta plenitud. Las formas de la eternidad se reproducen incluso en baratijas: los mismos ojos negros atraviesan el tiempo y nos interpelan.

Aparece Bolívar para decimos, pese a la distorsionada historia oficial que alabó las formas despóticas del poder, que ciertos hombres y mujeres existieron y dieron sus vidas -y lo perdieron todo- por la Patria -venciendo el olvido-. Las oligarquías volvieron piedra el recuerdo de los Padres de Todos y abusaron de sus nombres para rubricar fingidamente sus destinos, para crearse abolengos heroicos. Fueron también los más decididos a borrar la humanidad, los dolores, los sacrificios y pesares de quienes se volvieron, porque la vida es pertinaz, rumor secreto, digna rabia de los pobres.

Cuando su humanidad, cuando el Bolívar de carne y hueso, el que atravesó el continente afiebrado, conmoviendo ejércitos de desharrapados para dar cumplimiento a lo que parecía imposible. Cuando lo vemos compartir la soldada y la soldadesca. Cuando lo vemos caer y levantarse, comprender y avizorar el futuro. Cuando definitivamente aparece cada cien años, es porque los pobres lo invocan, porque se hace coro en las bocas.

Cada tanto, el nombre de Bolívar vuelve en los rostros curtidos de los olvidados de esta tierra la misma que tantas veces cabalgó trajinando su sueño de Patria Grande. Cada tanto, baja, literalmente de la piedra, del bronce, del recuerdo pétreo de las oligarquías y de sus papeles oficiales. Pero sabemos con una certeza de hierro, que su nombre no será utilizado
nuevamente en vano -y burlado- por aquellos que desde 1830 celebran su «muerte». Para ellos Bolívar no volverá a nacer. Con la misma fuerza no obstante, sospechamos que su nombre, hoy, de boca en boca en la América morena, en Nuestra América, en la insurgente Abya Yala, con la misma fuerza que reclama nacimiento, nos acompaña en su esfuerzo de seguir vivo y, a nuestro lado lucha.

Su lucha como aquella, es la nuestra, y de nuevo pende sobre la historia hecha memoria el apotegma de Walter Benjamin: «ni los muertos estarán a salvo del enemigo, si éste vence».

¡Necesario es vencer! 
 
Publicado en el blog de José Javier León

(Cuento) La oscuridad, de Ana Cristina Bracho

Portada de la versión impresa que será presentada en el marco de la Filven 2023

https://drive.google.com/file/d/15Sfxi1h-3jDToVyVIUJiLBa6v-eYG8-C/view?usp=sharing


©️ La Oscuridad
Autora: Ana Cristina Bracho
Fotografía de portada: Bárbara Muñoz Porqué
Foto de la autora: Horacio Raydán
Diseño y montaje: José Javier León

República Bolivariana de Venezuela
Depósito Legal. DC202000167
ISBN: 978-980-18-0967-8
Isla Dorada. Maracaibo, 2018
Editorial Urgente
 
 
 
 
 Ana Cristina Bracho, Maracaibo, 1986 
Escritora y abogada. Columnista en diarios de circulación nacional. Formó parte del Círculo de Jóvenes Escritores del estado Zulia en el 2002 y en el año 2013 presentó su primer poemario llamado "Versos Incómodos”. En el 2009, fue Ganadora del Concurso Antología del Libro Radial en la Categoría Poesía de la Librería Mediática en el contexto del Sexto Concurso Anual de la Librería Mediática Radio Nacional de Venezuela. Fue seleccionada en el 2017 para ser parte de una antología latinoamericana de poesía denominada Entrepueblos, poesía de Nuestra América. Editada por EDULP, Editorial de la Universidad de La Plata en marzo de 2018. Obtuvo un accésit en el IV Certamen SIERRA DE FRANCIA de Relato, Poesía y Fotografía de 2018 por la selección “Despedida”. Seleccionada para participar en la edición especial de la Revista Heraldos Negros de Ciudad de México por los 50 años del 68. En 2019, obtuvo el Premio Opinión en medios digitales del Premio Aníbal Nazoa 2019.
 
 
 
"Me gustan las grietas de la pintura envejecida.
Y las marcas del sol -Barrio Yungay-"
Grietas en los muros de Antigua.
Capas de pintura, corrosión solar, ruina y fulgor, formas aleatorias del tiempo.

Bárbara Muñoz Porqué.

Investigadora venezolana residente en Bogotá, interesada en los diálogos entre la filosofía y la estética contemporáneas. Analiza las representaciones del arte latinoamericano a partir de obras y casos que reinterpretan los archivos y se apropian de estrategias del coleccionismo, intervienen el espacio museográfico y construyen formas discursivas con las que se piensa la identidad. Es Doctora en Filosofía con mención en Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Chile (2018), Máster en Antropología Visual de la Universitat de Barcelona (2008) y Licenciada en Letras de la Universidad del Zulia (2005). Desde el 2016, es profesora del Departamento de Diseño de la Universidad de los Andes. Ha participado en eventos académicos y publicado textos sobre arte y filosofía, algunos de ellos disponibles en https://barbaramunozporque.academia.edu/.

*La imagen de la portada forma parte de un ejercicio fotográfico publicado junto al resto de la muestra en http://barbarampdiplomado.blogspot.com/2009/11/blog-post.html?m=1
 








(Cuentos) Días de morir

 


© Días de morir
© Yldefonso Finol
Foto de portada: Guary Otero
Diseño y montaje: José Javier León
editorialurgente.com
@editorialurgente
Depósito Legal: ZU2020000140
ISBN: 978-980-18-1264-7
Maracaibo, 2020


Presentación


Contrario a lo que parece, estas historias hablan de la vida. Si la muerte aparece en ellas, por casualidad, es pura coincidencia: sin mala intención. Las vidas tratadas son verdaderas. Ellas quedaron atrapadas en el siglo anterior, más parecido a su antecesor que a éste que ni voltea para verlos. Porque estas muertes transcurrieron cuando las cosas sucedían en el plano de lo real. Fueron escritas (¿o debería decir “serán contadas”?) por varios autores, algunos de los cuales aparecen allí como víctimas, cuando no lograron evadirse en medio de la narración. Para que se sepa que la gente triste, perseguida, relegada, extraviada, también es protagonista. Estos relatos muestran un mundo de sentires, presentando la mirada de quien no puede quedarse indiferente. En cada crónica viven la sensibilidad y el compromiso, aunque ya sabemos que estos bienes no se venden, por lo que nos aferramos a su herética vigencia con la terquedad de los viejos cujíes. Si escribir puede ser un oficio de vanidades y egolatrías, donde el afán de los orfebres de la palabra se complace en la estética –que no en la ética­ del discurso, es preferible arriesgar el pellejo empuñando un lápiz que ara en la arena los tesoros de la compasión. Estos cuentos nacieron en el último lustro del segundo milenio, acaso rozando el ecuador del hemisferio temporal que emergió con su promesa de futuro. Algo denuncian de lo que arrasa la parca a su paso por la fragilidad de los humanos.

Yldefonso Finol


 

Yldefonso Rafael Finol Ocando es nativo del Moján (Espíritu de la Aguas), un pueblo mestizo descendiente de los añú originarios del Lago Maracaibo (Tinaja del Sol), que está ubicado en la desembocadura del río Macomite (actualmente río Limón), frente a Isla de Toas (Piedra Caliza). Es economista egresado en 1985 de La Universidad del Zulia. En el periodo 1988-1989 realiza estudios político-ideológicos en la Escuela Superior del PCC “Ñico López”, en La Habana. Investigador autorizado en los Archivos Históricos de España desde 1996. En 2004 obtuvo un Diploma de Estudios Avanzados en Historia de la Universidad de Salamanca; es experto en Geopolítica de Fronteras, Derechos Humanos y Derecho Internacional de Refugiados, e investigador de temas etnohistóricos y decoloniales. Actualmente es el Cronista Oficial de Maracaibo. Ha publicado los poemarios Como la raíz del mangle (1997), Décimas para acercarse al Universo (2001), Canción de la Isla (2006), Panfletos del Ñángara (en digital 2013); y los ensayos Tiempo de Constituyente (1998), La falacia imperialista de los Derechos Humanos (2006), Constituyente: memorias del despegue revolucionario (2010), Nacimientos y renacimientos de Hugo Chávez (2011), El Socialismo del Siglo XXI: definiciones y particularidades del proceso venezolano (2012), La infundada "fundación" de Maracaibo (2015), Añun nukukarú. El libro del pueblo añú (2016), y La Doctrina Bolivariana (2019). También publicó los relatos “El cacique Nigale y la ocupación europea de Maracaibo” (2001), “Náufrago de cinco siglos” (2009), y “La Secta” (2011)

(Poemas) No puede ser que la lluvia me tenga matando hormigas

https://drive.google.com/file/d/1Y9ivmdYNUCHuL010zfZoD-j5ELgiROOz/view?usp=sharing
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© No puede ser que la lluvia me tenga matando hormigas
© Julio Alberto Puche


Diseño y Montaje electrónico
José Javier León
Ilustraciones
Oscar Sotillo
Foto del autor
Bárbara Muñoz Porqué
Editorial Urgente
www.editorialurgente.blogspot.com
editorialurgente@gmail.com

Depósito Legal
ZU2020000059
ISBN
978-980-18-1093-3


Después de tantos años hoy sale al público No puede ser que la lluvia me tenga matando hormigas, de mi querido hermano Julio Puche. Estos poemas los conservé junto a otros papeles, desde los lejanos días de la Escuela de Letras. Con un grupo de amigos y amigas, por los 90, hacíamos la revista In Fabula, y de alguna manera por el hecho de que yo animaba y empujaba la publicación, quedaban en mis manos los originales. Así sucedió con el luminoso poemario de Francisco Godoy que se convirtió en el libro Oscuras páginas del viento. Otros, inéditos, conservo con mesura religiosa. Estos poemas de Puche, queridos por todos y todas, leídos en el furor nostálgico de aquellas noches, se quedaron conmigo y por años acaricié la posibilidad de publicarlos. Ha llegado la hora en la forma de este proyecto Editorial Urgente que con ediciones como esta va adquiriendo la forma que deseo, una en la que captura, toma, selecciona, guarda, el día a día atravesado por la memoria y las formas que desaparecen. Así, cuando vi en las redes unas series de dibujos, pinturas, collages de Oscar Sotillo, recordé los poemas en sus páginas amarillas, escritos a máquina, con tachones y corrector y como un albur vi el libro como si los versos hubieran hallado una suerte de molde en abstracto. Y comencé el diseño... No tiene claro está, nada de extraordinario, pero sé porque lo he vivido, que estos poemas tienen la gracia de lo que fuimos y persiste en nosotros, en forma de amistad y amor por las cosas leves que se han hecho recuerdo y rescoldo. Llegue hasta ustedes este libro, urgentemente dilatado.
José Javier León

Julio Alberto Puche.
Maracaibo, 1973. Egresó de la Escuela de Letras de La Universidad del Zulia en 2007. Tiene un Diplomado en Cultura de Paz y es estudiante de la Maestría en Filosofía de la Guerra que dicta la ISEOFANB. Colaborador en los '90 de la revista In Fabula. Obtuvo el Premio al Estímulo Literario "Andrés Mariño Palacio" mención narrativa (2004) y el segundo premio del concurso "La Grapa Literaria" (2006). Ha publicado Sortilegio del invisible (Ediluz, 2005), Historias parecidas, distantes y distintas (Suburbio Editores, 2005), Imprecaciones
(Nobilunios, 2016). Docente Especialista y Facilitador en las áreas de formación de PDVSA.



Oscar Sotillo. Poeta, artista plástico, editor e investigador cultural. Fundador del Colectivo La Mancha en el año 2003. Fundador y promotor del Festival de Poesía Realenga. Es licenciado en Artes Plásticas mención pintura por la Universidad Experimental de las Artes UNEARTE, y egresado de los talleres de Arte de la Universidad Simón Rodríguez. Tienes varios libros de poesía editados, ha sido columnista de varias publicaciones venezolanas. Ha sido Director General de Producción de Contenidos del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Comunicación, MINCI. Director General del Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio, IARTES y dos veces curador por Venezuela en la Bienal de Venecia. Fue Viceministro de Identidad y Diversidad Cultural. Militante a tiempo completo de la poesía, el arte y la belleza.


Las lombricitas, poema de Aquiles Nazoa

 


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© Aquiles Nazoa
© Las Lombricitas

Ilustraciones:
Veruscka Cavallaro Orence

Depósito Legal: ZU2020000109
ISBN: 978-980-18-1208-1

Editorial Urgente
www.editorialurgente.blogspot.com
@editorialurgente

Colección: AquilesNazoa. A 100 años de su nacimiento
Autopista del Sur: Canal en You Tube:
https://www.youtube.com/channel/UCUJMYOvBNoOHQA0_m1k0srw/

 

 

 

Las lombricitas

Mientras se oía
desde una rosa
la deliciosa
marcha nupcial
que con sus notas
creaba un ambiente
completamente matrimonial.

Dos lombricitas
de edad temprana
cierta mañana
del mes de abril
solicitaron
en la pradera
al grillo, que era
jefe civil.

Al punto el grillo
con dos plumazos
ató los lazos
de aquel amor.
Las lombricitas
se apechugaron
y se mudaron
para una flor.

Tras una vida
dulce y risueña,
con la cigueña
las premío Dios.
Y cuando abrieron
las margaritas,
las lombricitas
ya no eran dos.

La primorosa
recien nacida
pasó la vida
sin novedad.
Y al cuarto dia
de primavera
ya casi era
mayor de edad.

Quiso ir entonces
a una visita,
y su mamita
le dijo:-¡No!
Mas de porfiada
salió a la esquina
y una gallina
se la comió.

 

Ilustradora

 

Veruscka Cavallaro Orence es una maracucha que se desempeña como guionista, escritora y realizadora de televisión. En su quehacer por la televisión pública venezolana tiene muchas alegrías que contar, sobre todo de su tiempo en ViVe Tv; pero donde más disfrutó y amó trabajar fue en 1,2,3 TV, el canal de los niños y niñas de la patria bolivariana. Hoy, casi como parte de un azar maravilloso, está dibujando e ilustrando cuentos infantiles; los de ellas y los que los amigos le pidan a bien imaginar.

Foto: Aquiles Cavallaro.

 Video Libro del poema
Las Lombricitas  


Para un acercamiento al autor, leamos fragmentos de una semblanza escrita por Laura Antillano, publicada en el diario Ciudad Valencia*

Llegando a Valencia de la mano de Aquiles

"... Y mis primeros días de instalación en Valencia no puedo dejar de recordarlos sin su presencia. Llegué a vivir en la calle Comercio de San Blas y no conocía nada. Aquiles se empeñaba en que camináramos para que aprendiera a orientarme y disfrutara de mi nuevo entorno urbano, tan diferente a Maracaibo.
Entonces recuerdo que en esos paseos él no podía ver una casa con jardín, que estuviera solitaria en su espacio externo, porque me hacía entrar, en su compañía, con mucha mesura y vigilancia, sencillamente para tomar florecitas del lugar, que con frecuencia eran trinitarias en enredaderas, o flores de berbería de diferentes colores, lo hacíamos y salíamos apuradísimos, evitando cualquier encuentro innecesario.
Se divertía con las cosas más sencillas y me enseñaba a mirar los detalles de las calles y la gente en su empeño por mi adaptación a la nueva ciudad"
(...)
"Su labor constante en la investigación de la historia, las costumbres del país, el lenguaje y sus usos diversos, la formulación de modismos populares, le llevaban a incorporar a su hacer creativo un sinnúmero de expresiones y construcciones, a veces humorísticas, que pronto se convertían en parte de los asuntos más buscados por los venezolanos que incursionábamos en su obra.
Posteriormente tuvo, y tendría por mucho tiempo, muchas otras razones para vincularse a Valencia..."
Y lo que hacía Aquiles con Carabobo lo hacía con muchos otros lugares de Venezuela, porque si alguien amó a este país fue precisamente él.
Por eso nos resulta de gran importancia que Venezuela celebre sus 100 años con eventos en todas partes y recordando su obra, retomando sus palabras y haceres, porque si algún intelectual del siglo XX lo merece es precisamente Aquiles Nazoa."

@laurantillano

Ver la semblanza completa en http://ciudadvalencia.com.ve/llegando-a-valencia-de-la-mano-de-aquiles/

 


Aquiles Nazoa


El 17 de mayo de 1920 nace en Caracas, Aquiles Nazoa. De familia humilde, tuvo que trabajar para ayudar al sostén de la familia como aprendiz de carpintero, telefonista, botones, pero en el año 1935 consiguió ser empaquetador en el Periódico «El Universal», donde aprendió a corregir pruebas y tipografía. Autodidacta consumado se esmeró por aprender el inglés y el francés, y consiguió ser en 1938 uno de los guías en el Museo de Bellas Artes. Como periodista estaba atento a los padecimientos sociales, hasta el punto de una vez ser encarcelado por criticar al gobierno que desatendía la malaria. Mantuvo una columna titulada "Por la misma calle" y en el periódico «Últimas Noticias» redactaba poemas de humor con el seudónimo de Lancero, además se une al semanario «El Morrocoy Azul». En 1945 publica El Transeúnte Sonreído y en 1948 recibe el Premio Nacional de Periodismo, en el área de escritores humorísticos y costumbristas. En el año 1950 pública los libros El Ruiseñor de Catuche y Marcos Manaure. En 1955 se exilia a causa de la dictadura. Tres años después regresa al país, y publica un libro de poemas titulado Caballo de Manteca que da pie a la edición en 1970 de Humor y Amor. Entre sus estudios destacan Cuba de Martí a Fidel Castro de 1961 y Caracas, Física y Espiritual de 1967, con la que consiguió el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal. En 1966 realiza una compilación llamada Los Humoristas de Caracas, luego en el transcurso de los años 70 pública La Vida Privada de las Muñecas de Trapo y Raúl Santana con un Pueblo en el Bolsillo. Condujo el programa de televisión Las Cosas más Sencillas. Muere el 25 de abril de 1976, en un accidente automovilístico.